5 Razones por las que hay que ver BoJack Horseman

No cabe duda de que el esfuerzo que está haciendo Netflix por ofrecernos un material audiovisual fresco y novedoso es, como mínimo, digno de ser aplaudido. Dentro de su catálogo, BoJack Horseman es, por el momento, una de las dos únicas series de animación para adultos que hay disponibles; la otra es F is for Family. Se trata de una producción original para la plataforma creada por Raphael Bob-Waksberg que cuenta el día a día de una antigua estrella de la televisión: un caballo antropomorfo llamado BoJack.

A continuación, te damos cinco razones por las que creemos que no deberías dejar pasar la ocasión de ver esta serie.

1. Un drama disfrazado de sitcom

Si hay algo en lo que todo el mundo deba estar de acuerdo es en que el fin de BoJack Horseman no es provocar la risa del espectador. Es por eso que quizá este show se entiende mejor como drama que como comedia. En efecto, la serie está muy centrada en narrarnos las vicisitudes del protagonista, recreándose en los momentos peliagudos y lastimosos de su presente y su pasado, y concentrando todos sus esfuerzos en relatar de manera realista la historia de su infelicidad.

Incluso me atrevería a decir que ya los propios créditos iniciales permiten que uno se forme una idea muy acertada del tono que va a adoptar la serie. Éstos consisten en un recorrido por la jornada del protagonista, con la particularidad de que en todo momento el rostro de BoJack permanece frente a la cámara, lo que hace que salte a la vista el progresivo desgaste físico y emocional que va sufriendo conforme avanza el día.

2. Personajes profundos

Claramente, otro de los factores que hacen que BoJack Horseman sea única en su especie y constituya una innovación en el género es, sin lugar a dudas, el tratamiento que han recibido los personajes. Y es que, en esta serie, los rasgos más definitorios de todos y cada uno de ellos son sus conflictos internos y problemas personales. Desde los que desempeñan los roles más protagónicos hasta los que interpretan el papel de meros secundarios, todos nos son presentados como individuos que tienen sus propias preocupaciones y excentricidades.

Tomando como ejemplo a BoJack, en él encontramos a un actor pasado de moda que se niega a aceptar el ocaso de su fama. Un ser narcisista y desgraciado que ahoga sus penas en el alcohol con tal de no hacerse consciente de su realidad. Con el tiempo, también vamos conociendo fragmentos de su infancia, la cual adquiere un matiz mucho más crudo y sombrío en comparación con otras series animadas donde suele emplearse este recurso con fines humorísticos o emotivos. Aun así, hemos de reconocer que la idea de hacer que todos los personajes lidien con este tipo de asuntos intensos y de carácter adulto propicia que en más de una ocasión el público sienta empatía por cuanto ve; un mecanismo, a mi parecer, de lo más fresco y perspicaz para procurarse una audiencia segura.

3. Cohabitación entre especies

Hollywood (posteriormente, “Hollywoo”) es la ciudad donde acontecen los hechos de la trama. Se nos muestra como una sociedad que acoge una variedad innúmera de animales antropomorfos en convivencia, dentro de la cual los humanos son tan sólo una especie más del montón. Esta singularidad da pie a algunos de los momentos más divertidos que la serie entraña, pues, contrariamente a como suele ocurrir en el género furry, los animales, aun llevando una vida completamente humana, conservan conductas e instintos característicos de su especie.

Por esta razón, no es de extrañar que veamos a agentes de talentos arañando rascadores para gatos mientras gestionan llamadas importantes desde su despacho, a fotógrafos y paparazzi salir volando en su condición de aves cuando consiguen lo que iban buscando o a secretarios que, literalmente, no se despegan del teléfono porque sus pegajosos dedos de rana se lo impiden. Probablemente, el colmo de los colmos sea el capítulo en el que conocemos a una familia de pollos que profesa la avicultura. Con todo, no deja de ser un planteamiento curioso y de gran utilidad a la hora de quitarle hierro al asunto y reducir la tensión del espectador.

4. Cameos, muchos cameos

Aprovechando el contexto que envuelve a los personajes y el entorno hollywoodense por el que éstos se mueven, no es infrecuente que muchas celebridades se dejen caer por la serie, ya sea en su forma humana o caricaturizados ingeniosamente como animales. Y con celebridades nos referimos tanto a músicos y cantantes como a actores y directores del mundo del cine y la televisión. Te recomendamos permanecer atento, por decir sólo unos pocos nombres, a las apariciones de Paul McCartney, Naomi Watts, Daniel Radcliffe, Andrew Garfield o Quentin “Tarantulino”. De igual modo, se ha cuidado el detalle de que sean los mismos famosos (salvo casos excepcionales) quienes den voz a sus homólogos; en el doblaje castellano, se ha recurrido a los actores de doblaje asociados a cada artista.

Sin embargo, no todos los cameos de la serie se muestran con tanta explicitud. De nuevo, se utilizan la ubicación y el mundillo que rodea a los protagonistas para hacer sátiras y lanzar alguna que otra crítica a la sociedad famosa. Casi con total seguridad, será difícil que pasen desapercibidas indirectas como la de Sarah Lynn: la actriz de una sitcom infantil que conforme fue creciendo vio factible convertirse en cantante y explotar su cuerpo para ganar fama. Con ejemplos como éste, la serie invita a mantenerse ojo avizor a fin de no pasar por alto ninguna referencia.

5. Reminiscencias a Charlie Sheen

Luis Bajo es el actor de doblaje que presta su voz a BoJack en la versión adaptada al castellano. ¿Es coincidencia que sea también la voz de Charlie Sheen en Dos Hombres y Medio? Puede ser. No obstante, encontramos más similitudes que parecen indicar que las analogías entre ambos son más intencionadas que casuales. Los dos son actores en decadencia, dados al alcohol y que viven del éxito de una antigua sitcom de la que fueron protagonistas. También comparten la condena de ser propensos por naturaleza a tomar malas decisiones. De hecho, si nos paramos a pensarlo, la historia de BoJack bien podría interpretarse como la continuación de la vida de Sheen tras su salida de Dos Hombres y Medio.

Y aunque no hay una confirmación oficial por parte del equipo creativo de que el actor haya servido de inspiración para crear al personaje, son muchos los fans que opinan que así es. Entendemos que toda relación, directa o indirecta, con él se funda en el respeto y la admiración que despierta su peculiar forma de ser.

Gracias al caluroso recibimiento que ha tenido entre el público, Netflix ha renovado BoJack Horseman para una tercera temporada que se estrenará en la plataforma en verano de 2016.

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